La obstinación de los operadores del Grupo Roig en llevar adelante el proyecto de César Pelli para la ex estación terminal de ómnibus de Mar del Plata está entrando en zona de fuego graneado. Lo confirman las manifestaciones vertidas por Néstor Otero en conversación telefónica de tono amenazante con el vecino Daniel Rubio (página 20 de esta edición), en el sentido de que es dueño del 55% de la sociedad que se presenta con Jerónimo Mariani como arquitecto a pujar con el grupo inversor español. Mariani presentó una propuesta que no reúne ninguna de las condiciones requeridas por la Ley 25.166, de autoría del ex diputado nacional Mario Néstor Saggese, que define la transferencia a título gratuito del inmueble propiedad del Estado nacional a la ciudad de Mar del Plata para “ser destinado a uso de bien público como bien cultural de interés patrimonial”.
La iniciativa de Mariani incluye una memoria que no contempla cuestiones básicas conforme a la reglamentación que rige para el régimen de iniciativa privada, como estudio económico financiero, evaluación de factibilidad ambiental, monto estimado de inversión, ni tampoco los antecedentes completos y personales del autor del proyecto.
Si de dar a conocer los antecedentes completos de Néstor Otero se trata, se corre el riesgo de que termine confundiéndose con una presentación de prontuario. En cuanto a Jerónimo Mariani, puede mostrar la obra de su padre, como hemos señalado en otras oportunidades, pero esta ciudad no conoce aún su sello particular en el rubro. Mariani alega conocer en detalle el movimiento de Mar del Plata, sus necesidades y vericuetos, mucho mejor que sus posibles contendores; y en sus preferencias, a la hora de seleccionar un ícono viviente del urbanismo, no está el tucumano Pelli sino el ítalo-argentino Clorindo Testa.
Sin embargo, también pasan en este tema otras cosas. El gobernador Daniel Scioli encomendó a uno de sus hombres de mayor confianza en Mar del Plata, en una recoleta reunión de íntimos en Chapadmalal llevada a cabo el pasado 14 de febrero, que hicieran saber a los “políticos” que en su ánimo está que el proyecto de Pelli se concrete. La indicación fue dada momentos después de que el propio Florencio Aldrey Iglesias se retirara del lugar, ante la escasa atención que recibió de parte del Gobernador.
Como de costumbre cada vez que un guiso poderoso se cocina en la ciudad, son muchos los que salen a hablar porque el aire es gratis y porque todavía hay una cuota de impunidad que nadie ha salido a cobrar. Otro que mejor sería que embolsara violín y se dedicara a podar las rosas de su jardín y a esperar que el tiempo pase, es el ex intendente hoy diputado mandato a medio cumplir Víctor Daniel Katz Jora, que, requerido por un medio de la extrema marginalidad mediática, no se privó de meter la nariz en el asunto, como si algo tuviera que ver. Dijo: “No hay tres proyectos, hay uno solo, el de Pelli; los otros dos son ‘falopa’”. Qué bueno que hubiera tenido esa misma determinación y claridad conceptual cuando dejó hundirse el proyecto original para la ferroautomotora. O el de la Plaza del Agua, que hubiera significado un rediseño y puesta en valor real de esa zona tan dinámica para la economía de la ciudad. Porque en esa época él era Intendente, tenía el mandato popular que legitimaba su poder. Pero se calló, se arrodilló ante el octópodo de Galicia, y dejó que se perdieran dos proyectos que significaban 18 millones de dólares de inversión. Demasiado tarde para abrir la boca.
Martes, 07 de Febrero de 2012
Mar del Plata, Buenos Aires - Argentina
La Noche de la 99.9
De 21:00 a 24:00 hs.
Siempre le gustó la plata, siempre necesitó la plata. Podrá decirse, ¿y quién no? Gustavo Arnaldo Pulti ha corrido tras el dinero como cualquiera; la cuestión aquí es lo que hace para obtenerlo.
En su juventud, recién llegado de Dolores, se apoderaba de los cospeles de teléfonos públicos. Ya algo mayorcito, participó en la componenda del estacionamiento medido, aquella saga malhadada que marcó a fuego la administración de Mario Roberto Russak. De ambas salió indemne: en el caso de los cospeles, porque en un ingeniosa maniobra del hoy ministro de la Corte Julio Pettigiani lo pasó, de ladrón de cospeles, a apropiador de objetos romos que aún no eran parte de la colecta pública.