Opinión

José Luis Jacobo

  • José Luis Jacobo

    Situaciones indeseadas

    Esta semana, la esquina de Avenida Luro e Hipólito Yrigoyen fue cortada nuevamente por grupos de las denominadas “organizaciones sociales”, que claman por un tratamiento acorde al del Estado nacional en el reparto de recursos públicos. Se unieron a ellos y exhibieron también su famélica representación los que hoy se ven fuera del kirchnerismo y demandan “transparencia”, como la CCC, el Polo Obrero, Barrios de Pie, Atahualpa, Nueva Esperanza, Frente Popular Darío Santillán, El porvenir, Alternativa Social, Movimiento Igualdad y el MIJD.

En aquellos años y como parte de su estrategia para desgastar al Gobierno de Carlos Menem, Eduardo Duhalde generó espacio para estos grupos que hicieron del corte de calles y la mostración pública de los pauperizados un método de coerción política. Detrás de estos “nuevos actores sociales” se movió un conjunto variopinto de militantes de la izquierda, sin votos, y por lo tanto sin voz en los parlamentos locales, provinciales y nacionales.
Este modelo de acumulación de recursos públicos (una fuente interminable de corrupción) tiene por actores a estos grupos hoy encolumnados en una dura batalla en contra del Gobierno nacional. En Mar del Plata, una parte se paga por el encolumnamiento del intendente Gustavo Pulti tras Cristina y Néstor Kirchner.
Es obvio que esta ciudad padece situaciones complejas, como por ejemplo la mayor tasa de desocupación del país, estructural e insensible al descenso, lo que parecería condenarnos a una situación de imposible resolución. Sin embargo, no es así. Hay caminos de cambio, pero requieren de una conducción política de nivel que tome decisiones a tono con los desafíos de estos tiempos. Es incalificable que el Puerto haya estado una vez más cerrado por decisión unilateral del SOMU; que nadie gaste una exclamación para señalar tamaño disparate revela el poco apego por los auténticos intereses de la comunidad que tiene en líneas generales la dirigencia de la ciudad. Cuestiones tales como qué hacer con el banco de arena, los negocios del Puerto, la extensión de la escollera norte en 900 metros, obtener un programa de dragado permanente que mantenga operativo el acceso a máximo nivel, ni siquiera figuran en la agenda. Es inexplicable que con una población que roza los 700.000 habitantes, es decir, el equivalente poblacional de tres provincias, la mirada de los dirigentes locales sea tan estrecha que hoy nadie acierta con un proyecto político que lleve a Mar del Plata a exigir un nuevo status, de nueva sección electoral, tal como ocurre con la ciudad de la Plata. En tanto, se gasta tiempo en cuestiones irrelevantes tales como crear un distrito nocturno en la escollera norte, armando un consorcio que lo administre para evitar así el control de los organismos de la Constitución provincial, etc. Que esto proceda y casi todos callen, es cuando menos vergonzoso.
Los actores privados de la ciudad siguen a su ritmo. Ahora la construcción de edificios de departamentos se extiende como una mancha por toda la ciudad. En áreas impensables se ve cómo se demuelen los chalets que le dieron estilo y sello propio a la ciudad, por caso la esquina de Roca y Sarmiento, adquirida por Alejandro Rossi para construir un edificio en propiedad horizontal de seis pisos. Nada es fruto de la planificación, todo ocurre a borbotones, generando a diario situaciones indeseadas.

Más Opiniones

Viernes, 10 de Febrero de 2012
Mar del Plata, Buenos Aires - Argentina

Opinión por José Luis Jacobo

Repugnante

Siempre le gustó la plata, siempre necesitó la plata. Podrá decirse, ¿y quién no? Gustavo Arnaldo Pulti ha corrido tras el dinero como cualquiera; la cuestión aquí es lo que hace para obtenerlo.
En su juventud, recién llegado de Dolores, se apoderaba de los cospeles de teléfonos públicos. Ya algo mayorcito, participó en la componenda del estacionamiento medido, aquella saga malhadada que marcó a fuego la administración de Mario Roberto Russak. De ambas salió indemne: en el caso de los cospeles, porque en un ingeniosa maniobra del hoy ministro de la Corte Julio Pettigiani lo pasó, de ladrón de cospeles, a apropiador de objetos romos que aún no eran parte de la colecta pública.

Encuesta P&L Consultora

Mensajes

Ver todos los mensajes
Osmosis Diseño y Comunicación