Han sido jornadas difíciles las de los últimos días. Con la subsecretaría de Desarrollo Social sitiada, el campamento de los seguidores de Chacho Berrozpe se mantiene impertérrito, pese al frío polar, en su reclamo de más fondos públicos de los que apropiarse, vulnerando, entre otras cosas, todos y cada uno de los derechos de la niñez que nuestra Carta Magna consagra como derechos constitucionales. Y todo en nombre del pueblo.
La presión que los arreados por Jorgelina Porta metieron sobre la dependencia que lidera Julia Magdalena García la pasada semana sólo es posible cuando el poder político se ausenta de responsabilidad y no actúa como debe hacerlo. Las imágenes que divulgaron los medios hablan por sí solas: una patota cerril amenaza a una funcionaria al borde del ataque físico ante la indiferencia de los superiores y con la obvia venia de su referente más promocionado, Jorgelina Porta.
Porta, secundada por Juan Pablo Malagutti, ha convertido las áreas que controla en un coto de caza. Toman recursos públicos, se reparten beneficios que el Estado ha instrumentado para los desposeídos y, como nada les resulta suficiente, van de “apriete", al más puro estilo de la mafia, por más.
De todos modos, creo que los sucesos de la semana pasada marcaron un límite. Lamentablemente, el intendente Daniel Katz buscó bajar el perfil de la situación y negó que exista una interna de poder en Desarrollo Social. Sin embargo, esa interna existe, aunque no es con García, sino con el propio Katz. Porta busca una situación que lleve al intendente a una encrucijada tal que lo obligue a negociar. Alguien que es insignificante en términos políticos viola las disposiciones legales vigentes, se apodera “manu militari" de la cartelería pública, presiona con violencia en los despachos oficiales y cuando debe dar explicaciones dice que ella es sinónimo de Cristina (Fernández). Si no fuera que es una cuestión grave institucionalmente hablando, mueve a la gracia tanta impudicia y tanta falta de escrúpulos.
Esta semana, el Gobierno nacional vio partir de su sillón a Felisa Miceli, economista militante del sector popular. También se encuentra inmersa en un tembladeral Romina Picolotti, surgida del llamado “tercer sector". El Gobierno creyó hallar en ciertas opciones un relevo a la política tradicional, pero hoy se encuentra ante una revelación: la corrupción no es un dato de la política sino de la sociedad en su conjunto.
Jorgelina Porta es una persona que actúa de manera corrupta; las connivencias políticas de los mediocres le han hecho ancho el campo de acción: no le dan prestigio social, algo que no parece importarle, pero sí beneficios económicos. ¿Alguien se ha tomado el trabajo de sacar la cuenta de cuánto dinero de los contribuyentes ya se llevó Porta con su fantasmagórica orga Barrios de pie? Porque los barrios no están en pie sino de a pie, y con el trasero sin cubrir.
Claro que Jorgelina no está sola. La actitud permanente de Berrozpe, plagada de amenazas a funcionarios municipales, gritos e insultos al personal de Ingeniería Vial, etc., está en línea. Se sienten impunes. Entonces, terminar con la impunidad debe constituirse en un objetivo urgente. No lo hará Daniel Katz, que ya se fue, aunque muchos crean que esa circunstancia ocurrirá recién el 10 de diciembre.
Otro espectáculo lo constituyen aquéllos que, desesperados por la partida inminente de quien ha sabido convertirse en jefe político, hablan de “traición". Hablo de concejales, dirigentes partidarios, empleados o funcionarios municipales gracias a la perfomance política de Katz, que ahora que su partida es un hecho, dicen sentirse defraudados.
Será un espectáculo interesante ver a tanto inútil buscando trabajo después del 10 de diciembre. Especialmente cuando se le pregunte, como es de estilo en las entrevistas laborales: y usted, ¿qué sabe hacer?
Viernes, 18 de Mayo de 2012
Mar del Plata, Buenos Aires - Argentina
Tiempo Deportivo Radio
De 13:00 a 14:00 hs.
Con Rodolfo Puleo y Carlos "Cachacho" Pascual - Un equipo de más de quince personas que siguen paso a paso al deporte en todas sus disciplinas, con el análisis, la voz de los protagonistas y las transmisiones de los eventos deportivos más importantes en la ciudad.
¿Alguien puede creer que Gustavo Arnaldo Pulti gobierna la ciudad, en el sentido estricto del término? Quizá la presidenta Cristina Fernández, que le dedicó cálidos elogios hace días, al dar inicio a la utilización del nuevo predio de disposición final.
Por aquí, entre nosotros, el que crea que Pulti gobierna la ciudad, está realmente extraviado. No porque se entienda que a la ciudad la gobierna Florencio Aldrey Iglesias; aun sin la existencia del brigantino galaico, estoy persuadido de que el resultado no sería mejor.