El piquete que integrantes de un conjunto de cooperativas de pesca montaron frente a las calles de acceso y egreso del puerto local es la consumación de un proceso de disputa política en la ciudad. Disputa que tiene como rehenes a los pobres y pauperizados, los que constituyen la masa crítica de maniobra de organizaciones como el CTA y el Polo Obrero. Estas organizaciones cabalgan sobre la incapacidad de la actual conducción de la CGT local y el desgajamiento del poder político de la ciudad, en particular de las filas que en estos años crecieron identificándose con el saliente gobernador Felipe Solá.
Son actores centrales de este nuevo drama de la vida política y social marplatense el ex representante de la Subsecretaría de Trabajo de la Provincia, hoy número 2 de dicha cartera, “Tucho" Casas; el actual delegado del Ministerio y ex secretario general de la CGT José “Pepe" San Martín, la senadora provincial Adela Segarra y el diputado provincial Juan Domingo Novero, secretario general del SIMAPE. Este elenco no pudo, no quiso o no supo contener la escalada que finalmente derivó en los acontecimientos de estas semanas: el puerto cerrado a la actividad pesquera, los derechos de los trabajadores conculcados, el esencial derecho constitucional al libre tránsito arrastrado por el fango y millones de dólares perdidos en trabajo, producción y exportaciones. Y si hablo de escalada es porque esta historia viene cimentándose desde mayo de este año.
Esta crisis no apareció de un día para otro, y está cebada políticamente. Casas, antes de ser funcionario público, fue autor de las cooperativas de fileteado de pescado, y conoce al detalle la problemática de las mismas.
Estas cooperativas formaron parte de una estrategia que permitió dar una salida laboral al sector cuando la convertibilidad ahogaba los costos de las empresas. Entonces, cuando se habla de cooperativas “truchas", Casas comprende cabalmente el término.
San Martín es todo un caso. Alguna vez señalé que este personaje es, en sí mismo, una auténtica curiosidad. De tanto en tanto anda envuelto en trifulcas que llegan a las manos, y no precisa guardaespaldas porque es su propio “matucho". No hay que hacer demasiada historia: luego de semanas de un piquete a las puertas del establecimiento ARHEPEZ, la policía debió intervenir por la prepotencia demostrada por el delegado de la Subsecretaría de Trabajo más que por la violencia de los piqueteros.
Que hay intencionalidad política es un hecho: ni bien se consolidó el piquete, se hicieron presentes en el lugar Raúl Calamante, del CTA, dirigentes del Polo Obrero y las infaltables Vilma Baragiola y Adela Segarra. Ésta última, además, concurrió con abastos alimentarios para los integrantes del piquete.
Han hecho fila para acusar al intendente Daniel Katz de la situación, acción posible sólo porque éste es un año electoral. Porque, ¿qué tiene que ver Katz con la pesca? Institucionalmente hablando, nada. La seguridad, además, está en manos de la Provincia y de la Nación; el municipio no controla las fuerzas que la componen, y mucho menos tiene injerencia en la justicia. En materia de poder de policía de trabajo, la competencia le es tan ajena que ni vale la pena ahondar en el asunto.
En estos años se ha hecho un gran esfuerzo por dotar a las coperativas de un espíritu realmente cooperativo. No es una tarea menor, es un cambio cultural de proporciones dramáticas. El actual estado de las cosas, lejos de ayudar, complica, máxime cuando actores centrales de esta historia hacen la del tero o permiten a medradores de la cosa pública encaramarse en los dramas reales de la gente de trabajo.
Estamos todavía dando vueltas en otro capítulo desgastante de piquetes y miseria para beneficio de unos pocos vivos que hacen su agosto de la necesidad ajena. Esa necesidad por la que, precisamente, dicen “luchar".
Viernes, 18 de Mayo de 2012
Mar del Plata, Buenos Aires - Argentina
Tiempo Deportivo Radio
De 13:00 a 14:00 hs.
Con Rodolfo Puleo y Carlos "Cachacho" Pascual - Un equipo de más de quince personas que siguen paso a paso al deporte en todas sus disciplinas, con el análisis, la voz de los protagonistas y las transmisiones de los eventos deportivos más importantes en la ciudad.
¿Alguien puede creer que Gustavo Arnaldo Pulti gobierna la ciudad, en el sentido estricto del término? Quizá la presidenta Cristina Fernández, que le dedicó cálidos elogios hace días, al dar inicio a la utilización del nuevo predio de disposición final.
Por aquí, entre nosotros, el que crea que Pulti gobierna la ciudad, está realmente extraviado. No porque se entienda que a la ciudad la gobierna Florencio Aldrey Iglesias; aun sin la existencia del brigantino galaico, estoy persuadido de que el resultado no sería mejor.