A semanas de la fecha en que deben definirse las candidaturas locales y provinciales, si algo es evidente es el descalabro político que hay en la Argentina. En Mar del Plata en particular, nada parece ya tener sustento lógico. El lanzamiento de Adela Segarra terminó por enterrar las aspiraciones
de Daniel Rodríguez a la candidatura a Intendente de General
Pueyrredon. Katz no renueva mandato, y está decidiendo por estas horas
dar el sí a Daniel Scioli para manejar una suerte de súper ministerio
en la provincia, que involucrará desde Obras Públicas hasta áreas como
Turismo.
Daniel Katz se bajaba del avión que lo regresó de una breve estadía en Italia cuando sonó su celular. Del otro lado de la línea llamaba el presidente Néstor Kirchner, quien como corolario de una extensa y cálida charla le urgió que se definiera y se sumara al juego político electoral con un anuncio de importante cargo en la Provincia o en la Nación.
Luego de esa charla llegó inmediatamente el llamado de Scioli, con una oferta concreta que ya es de dominio público. Detrás de Katz, en términos políticos, lo que queda es un desierto.
Tal como ya he señalado en anteriores oportunidades en este mismo espacio, no habrá un candidato designado sucesor. Cada quien debe ir por sus propios colores y romper la inercia tonta de que para ganar hace falta que el Intendente actual bendiga a un eventual contendiente. Ese modo de pensar estuvo cabalmente expresado en la última crisis pesquera.
Utilizada la necesidad de la gente como instrumento de la disputa política en el kirchnerismo local, no es casualidad que la campaña que busca instalar a Segarra apareciera apenas unas horas después de finalizado el conflicto. Lógicamente, ninguno de los actores políticos salió ganando nada, y menos aun los supuestos defendidos por este conjunto variopinto local. Sin embargo, no es menos cierto que nada tuvo que ver Daniel Katz con la finalización del conflicto.
Es una lección útil la que deja este episodio de confrontación: no hace falta que el Intendente, éste u otro, ande resolviendo temas complejos de competencia ajena, como cuestiones ligadas a la seguridad, la salud, laborales: son temas de exclusiva y excluyente responsabilidad nacional o provincial. Cada vez que el Intendente reclamó por la inseguridad, la ciudad pagó un precio carísimo: la necedad de León Carlos Arslanian transformó cada requerimiento en un motivo de disputa política, y la conducta sistemática de su ministerio ha sido la de desproteger cada día un poco más a Mar del Plata. A los hechos me remito.
Entonces, volviendo, así están las cosas de cara a las elecciones de octubre: candidatos que mendigan una bendición, sectores sociales que no tienen idea de a quién recurrir para resolver sus controversias, todo sazonado con una situación de inseguridad escalofriante. Ya no queda un lugar en esta ciudad que pueda ser considerado “zona segura". Tanto en el centro como en la zona comercial de Güemes; en los barrios, en la Terminal, por la mañana, por la tarde, a la noche, la seguridad es un desquicio. Pero los candidatos ni mencionan el tema. ¿Será que no saben, o que no les importa?
Del que “se vayan todos" al “¿a mí qué me importa?" hay un espacio enorme que se lleva vidas, economías personales y comerciales sin que se advierta un espacio de reflexión y debate que brinde un alivio o un esbozo de solución a la angustiada comunidad.
La interna radical trae viejos vientos, algunos de aroma francamente repelente. Que el profesor de Historia Mario Rodríguez se presente como aspirante a Intendente —a lo cual suma la de primer concejal— dice mucho acerca de que, lejos de la vocación por servir al pueblo, hay desesperación por seguir viviendo de las contribuciones ciudadanas sin esfuerzo y sin contraprestación digna y acorde a los dineros recibidos.
Viernes, 18 de Mayo de 2012
Mar del Plata, Buenos Aires - Argentina
Tiempo Deportivo Radio
De 13:00 a 14:00 hs.
Con Rodolfo Puleo y Carlos "Cachacho" Pascual - Un equipo de más de quince personas que siguen paso a paso al deporte en todas sus disciplinas, con el análisis, la voz de los protagonistas y las transmisiones de los eventos deportivos más importantes en la ciudad.
¿Alguien puede creer que Gustavo Arnaldo Pulti gobierna la ciudad, en el sentido estricto del término? Quizá la presidenta Cristina Fernández, que le dedicó cálidos elogios hace días, al dar inicio a la utilización del nuevo predio de disposición final.
Por aquí, entre nosotros, el que crea que Pulti gobierna la ciudad, está realmente extraviado. No porque se entienda que a la ciudad la gobierna Florencio Aldrey Iglesias; aun sin la existencia del brigantino galaico, estoy persuadido de que el resultado no sería mejor.