En la edición anterior, claramente señalé que la situación de inseguridad estaba a un tris de una nueva expresión de ira de los taxistas locales. No había concluido aún la impresión de la edición anterior, cuando los hechos se precipitaron: en plena Semana Santa, un ataque artero de sujetos todavía no identificados estuvo a punto de llevarse la vida de Omar Iriart, de 29 años. No fue el único caso por el estilo en estos días, aunque sí el disparador de la furia tachera.
De nuevo, la inacción fue total y completa. Quizá contribuyó a ello la ausencia de Gustavo Arnaldo Pulti, que está de vacaciones, y el reemplazo transitorio de Marcelo Artime. Es evidente que el desquicio que representa en semejante fin de semana el corte de calles céntricas, la quema de gomas y la alteración general le estalla a Artime en pleno interinato casi como al descuido. Y de paso lo enchastra un poquitín. La reunión con el ministro de Justicia y Seguridad de la provincia de Buenos Aires Ricardo Casal sólo agrega palabras al asunto, pero no solución, porque no hay definición acerca de por cuánto tiempo permanecerán los 250 agentes de policía sumados a Mar del Plata. Tampoco el plan de despliegue con el que operarán.
Incluso no se pronunció palabra sobre los casi 14 millones de pesos que Pulti recibió para un plan de seguridad que jamás implementó. Algo debe de estar muy mal para que siga muriendo gente y nadie se inmute, para que los problemas acuciantes que tiene la ciudad sigan sin resolverse y a nadie se le mueva medio músculo. La única preocupación visible es salir bien en el relato.
Un caso concreto en este sentido es el de la caminata saludable que organiza los domingos el EMDER conjuntamente con la Secretaría de Salud comunal. El domingo próximo pasado, una veintena de agentes de Tránsito se aburrían soberanamente manteniendo el corte a lo largo de la avenida costanera entre Libertad y Constitución, para que un número realmente insignificante (en cantidad, no en esfuerzo por mantener la calidad de vida, si es que esa fuera la situación) recorriera la arteria acompañado por los titulares de las áreas involucradas y una cohorte de funcionarios que, descuento, cobrarán esas horas extra.
La gacetilla municipal publicada sin correcciones o citas propias en los medios de la ciudad, rezaba: “Extraordinario resultado de la caminata saludable que organiza la comuna”. De ahí en más, la glosa cubre de gloria y loor a los secretarios como si hubieren logrado que derramara maná el cielo. Que no están haciendo nada excepcional más que gastar los recursos locales de manera vana.
En Mar del Plata no hay conducción política ni plan de trabajo con vistas a una ciudad dinámica, moderna, desahogada. Todo es esporádico. Y esperpéntico. No son pocos los funcionarios que sólo esperan el paso de los días para jubilarse. Hay un trío que reconoce en charlas privadas que sólo aguanta por la nada despreciable suma del retiro jerárquico: Castornina, de Obras; Lofrano, de Educación, y Maidana del EMDER.
Mientras ellos “aguantan”, el ciudadano del común, agobiado por situaciones que se acumulan, reclama que quien cobra un salario se lo gane y rinda cuentas por él. Éste no será el caso, está bien visto. Esta semana, el candidato por el FPV Carlos Cheppi dijo “a Mar del Plata hay que repensarla y reconstruirla”. Reconoce que está destruida, lo cual ya es un comienzo. Siempre, para empezar algo, hay que reconocer lo que está mal. Y arrancar alguna vez.
Viernes, 18 de Mayo de 2012
Mar del Plata, Buenos Aires - Argentina
La Tarde de la 99.9
De 14:00 a 20:00 hs.
¿Alguien puede creer que Gustavo Arnaldo Pulti gobierna la ciudad, en el sentido estricto del término? Quizá la presidenta Cristina Fernández, que le dedicó cálidos elogios hace días, al dar inicio a la utilización del nuevo predio de disposición final.
Por aquí, entre nosotros, el que crea que Pulti gobierna la ciudad, está realmente extraviado. No porque se entienda que a la ciudad la gobierna Florencio Aldrey Iglesias; aun sin la existencia del brigantino galaico, estoy persuadido de que el resultado no sería mejor.