Opinión

José Luis Jacobo

  • José Luis Jacobo

    No era coser y cantar

    No creo que la aprobación del aumento de tasas en el Concejo Deliberante con el solo voto del bloque oficialista haya sido motivo de alborozo: los rostros tensos de los legisladores de Katz decían más que mil palabras. Si bien parecía que el tema estaba concluido, una serie de cuestiones que se desataron a partir de allí hablan a las claras de que, tal como señalara en este mismo espacio anteriormente, este año 2006 estará dominado por la política y todo será motivo de debate.

El Frente para la Victoria se lanzó con una conferencia de prensa en la que anunció que buscará diez mil firmas de vecinos para oponerse al aumento. Tristemente, eligió la compañía del CTA para el armado de esta estrategia. Digo tristemente porque no resulta ser Raúl Calamante, del SUTEBA, un modelo de transparencia como dirigente para ir por el resultado anunciado: “una acción transparente a favor de la gente".
Todos juegan, algunos de manera más clara que otros. Gustavo Arnaldo Pulti salió a discutir el aumento en el valor del estacionamiento medido, por ejemplo. Asegura estar preocupado por la falta de humanidad que refleja el presupuesto público que elabora y eleva la Secretaría de Hacienda. Es irónico que sea precisamente Pulti quien lo diga, un sujeto sólo interesado en sí mismo y sus apetencias, eternamente al servicio de quien considera el amo de la ciudad. Sus presentaciones tienen que ver con los humores de Florencio Aldrey Iglesias; la que ha hecho en contra de la cartelería pública que rodea el Hotel Provincial es un claro botón de muestra: al único vecino de la ciudad que le molesta es justamente al dueño del multimedios.
De las preocupaciones de Pulti por las cuestiones humanitarias de la ciudad no hay elementos para valorar cuánta importancia le da al tema fuera de las parrafadas públicas al respecto. Sí hay datos de su conducta: invito a los vecinos a pedir las actas de Comisión y a comprobar la actitud de Pulti en referencia al contrato y la relación de la comuna con Transportes 9 de Julio. Su preocupación por la higiene urbana, si nos atenemos a este particular, es nula, y su preocupación por el flujo incesante de fondos de la municipalidad en beneficio de  esta empresa, también. No es casualidad que Daniel Cura, el rostro casi visible de la compañía, se refiera a Pulti como “un amigo".
Estoy por la revisión absoluta del presupuesto municipal. Estoy a favor de romper la inercia que estrangula las cuentas públicas cada año, convalidando así situaciones de hecho que terminan siendo de derecho y favorecen a los que demuestran que pueden, de una u otra manera, acorralar al poder político.
El concejal Alonso (FPV) ha señalado que es necesario evaluar las partidas para conocer la estructura del gasto y saber en qué se va la plata de las tasas que paga la gente. Manifiesta que su bloque está estudiando la composición del presupuesto y evalúa presentar un presupuesto alternativo. Que se cumpla será bueno para todos.
Es obvio que ya no hay espacio político para creer que todo es coser y cantar. El anuncio de Katz, en las horas previas a la sesión de tratamiento del presupuesto 2006, de duplicación de las partidas para las sociedades de fomento, le habrá quitado masa crítica a la barra que presionaba a los concejales pidiendo que no se aumentaran las tasas, pero sólo agrava las cuestiones en danza.
Tal como ocurre con otros temas de competencia municipal, es factible que la distancia entre el anuncio de aumentar en un ciento por ciento las partidas y su concreción, sea inabarcable. Coser y cantar requiere de hilo en el carretel, y eso es precisamente lo ya se nota de manera abrumadora que está faltando.

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Viernes, 10 de Febrero de 2012
Mar del Plata, Buenos Aires - Argentina

Opinión por José Luis Jacobo

Repugnante

Siempre le gustó la plata, siempre necesitó la plata. Podrá decirse, ¿y quién no? Gustavo Arnaldo Pulti ha corrido tras el dinero como cualquiera; la cuestión aquí es lo que hace para obtenerlo.
En su juventud, recién llegado de Dolores, se apoderaba de los cospeles de teléfonos públicos. Ya algo mayorcito, participó en la componenda del estacionamiento medido, aquella saga malhadada que marcó a fuego la administración de Mario Roberto Russak. De ambas salió indemne: en el caso de los cospeles, porque en un ingeniosa maniobra del hoy ministro de la Corte Julio Pettigiani lo pasó, de ladrón de cospeles, a apropiador de objetos romos que aún no eran parte de la colecta pública.

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