Opinión

José Luis Jacobo

  • José Luis Jacobo

    Un camino conocido

    Es increíble: pasan los años y los problemas están allí, siempre los mismos, sin ser resueltos. Hace horas, en una curiosa aparición en los medios, el arquitecto Antonio “Tony” Costantino aseguró que temas como la disposición final de residuos y el emisario submarino forman parte de la vieja agenda de temas pendientes de la ciudad. Qué descaro para alguien que lleva unos veinte años en la política lugareña y que ha sido implacable detractor de todos sus antecesores... Esta gestión municipal muestra el mismo ausente apego a las cosas de la ciudad que las anteriores: funcionarios más ocupados en cambiar su estilo de vida que en cambiar algo para mejorar la comunidad.

Por cuestiones menos espinosas que las presentes, José Fiscaletti y José María Conte fueron despanzurrados política y mediáticamente. Cubiertas de tractor por valor de treinta mil dólares robadas del EMVISuR sin que nadie dé explicaciones o se haga cargo; motoristas con antecedentes por alcoholismo que son puestos al mando de máquinas de más de veinte toneladas, a circular por áreas muy transitadas que terminan provocando tragedias irreparables... ¿El esquema para seguir adelante?: callar y hacer silencio.
También hacer anuncios de cualquier cosa, a la bartola. Total, el estupidario deja correr tema tras tema sin que nada parezca tener real importancia.
O la complicidad de medios como La Capital, que hace como que mira para otro lado en tanto evalúa cómo facturar el silencio, llamativo hasta el asco, por ejemplo, en el tema de la investigación por corrupción que envuelve a Edmundo “Garrafa" Pérez y otros funcionarios comunales que eligen, como Costantino, cerrar la boca. El matutino se abalanza sobre un tema valioso socialmente, el del hogar autogestionado de jubilados en Laguna de los Padres, sin avanzar en los hechos reales que han llevado al estado de deterioro que el lugar reviste en la actualidad.
El estado de deterioro del lugar no es nuevo, lleva años. Pero curiosamente, el diario de Aldrey se hace eco con gran despliegue de la situación cuando el verdadero tema, el “frente de batalla", está en el destape de las transas de “Garrafa" Pérez con distintos sectores de la administración y de la clase política en general.
Costantino habla de la “vieja agenda". Él la conoce bien: es la agenda que permite que todo siga como está porque hay mucha plata alrededor de ella. Plata de negocios poco claros, como los que genera el contrato de la recolección de residuos, ése que nadie parece ser capaz de controlar; el EMVISuR no lo hace —está claro— y la ciudad está cada vez más sucia.
Preguntado hace un tiempo sobre la mugre de las calles de la ciudad, el intendente Katz apeló a su reconocido ingenio para contestar: “La suciedad la hace la gente; que yo sepa, no llueve basura". Sí, es cierto, en parte; es obvio que la conducta humana juega un papel esencial. Somos los individuos los que producimos basura, y lo hacemos con gran entusiasmo y desaprensión. Pero, ¿cuál es el rol del Estado, la comuna en este caso, en esta historia? ¿Relatar lo que ocurre? Si es así, cerremos el EMVISuR y dejemos que cada uno se arregle por su cuenta; hagamos de cada baldío un basurero hecho y derecho, y que cada uno se ocupe de su basura en la puerta de su casa. Tal vez solucionemos el problema por el simple método de tirarle la basura en la vereda al vecino.
Esa respuesta de Katz equivale a encogerse de hombros, a echarle la culpa al marplatense por sus desechos, inevitables por otro lado. Es el precio de la vida contemporánea, y el precio que debe honrar el Estado es hacerse cargo de esos desechos.
Ahora, el callar y ocultar lo que ocurre es, en sí, un tema de la vieja agenda, ésa que tanto parece conocer Costantino.

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Jueves, 09 de Septiembre de 2010
Mar del Plata, Buenos Aires - Argentina

Opinión por José Luis Jacobo

Ni pío

La desfachatez con la que la clase dirigente se presenta ante la sociedad merecería un estudio sociológico profundo. Quienes nos representan, ¿son una proyección fiel de la sociedad? ¿O son una muestra esperpéntica del conjunto, que, merced a su falta de escrúpulos, puede actuar como lo que no es, la sociedad misma? Difícil pregunta, de compleja respuesta. Porque no es dable creer que Horacio Tettamanti, dueño de Servicios Portuarios Integrales (SPI), o Eduardo Tomás Pezzati, presidente del consorcio portuario y de todo consorcio o ente que haga falta para dar trasiego al dinero público, representen a la sociedad marplatense. Menos aún su jefe político Gustavo Arnaldo Pulti.

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