Opinión

José Luis Jacobo

  • José Luis Jacobo

    Que vengan los Reyes

    Sobre el acto del 25 de Mayo en la plaza del mismo nombre habrá escuchado y leído usted ya más que suficiente. Las acciones de Daniel Katz, por debatidas, discutidas y sometidas a polémica, no van a figurar en ningún libro de historia, ni siquiera en la historia del cómic.

Pero lo que sí cuenta es lo que ocurre en la ciudad. Calles muy sucias; miles, quizá millones de toneladas de hojarasca sin recoger; reducción a niveles mínimos del servicio que (mal) presta la empresa de recolección Transportes 9 de Julio; un estado generalizado de abandono penoso... La excusa: “No nos votaron el aumento de tasas". Es cierto. Lo que no es menos cierto es que el rechazo al aumento de tasas es el fruto pobremente habido de la impericia política con que se manejó la cuestión.
Demostrando que todo poder tiene sus límites, la promesa de Néstor Kirchner a Katz no se cumplió. Le dijo el Presidente a nuestro Intendente: “los concejales del FPV te van a ayudar a gobernar la ciudad". Sin embargo, son hoy la principal oposición.
Mucho de lo que ocurre se desató cuando, sin consultar y haciendo uso de la sorpresa, Katz nombró en su gabinete a Jorgelina Porta, niña criada entre algodones que cree entender la pobreza y la desesperación en que cierto sector de esta comunidad vive sumergido. La muchachita, que pertenece al agrupamiento político Barrios de Pie, responde a uno de los sectores trasversales que suman al kirchnerismo, pero no expresa el mosaico del FPV en la ciudad. Por el contrario, se ha sabido ganar el fastidio de otros sectores, como el que ocupa Adela Segarra y expresa Viviana Roca en el Concejo Deliberante.
Esta facción del FPV se vincula al secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, que se siente con el absoluto derecho a coparticipar del gobierno comunal. Seguramente por aquella frase del Presidente, Segarra y los suyos pretenden ser consultados para toda acción política que signifique incorporar funcionarios o llenar cargos en el municipio de General Pueyrredon.
No es como creían algunos que la presencia de Daniel Katz en el acto lo llevaría inevitablemente a la interna del PJ o el FPV: la interna ya está, y explica cuestiones como el aumento de boleto, y el fervor que Roca le pone al tema incluyendo la costosísima pegatina con el lema “el FPV se opone al aumento de boleto".
El fracaso del aumento de tasas colocó la política de gestión en posición de tener que conseguir unos treinta o cuarenta millones de pesos provenientes del Tesoro Nacional. ¿ATN? Quizá. Es que la lectura, para casi todos los cenáculos de la política, es que lo que sucede hoy en la municipalidad, todo, está teñido por la interna del poder. ¿Por qué? Porque Daniel Katz dejó de conducir la comuna a horas de concluida la Cumbre de las Américas del pasado noviembre.
A diferencia de la intendencia local, en Necochea, el intendente Daniel Molina (UCR) adoptó una clara política de contención del gasto público al verse impedido de aumentar la tasa de ABL. El decreto impone el recorte de horas extra, reemplazos y remuneraciones extraordinarias de cualquier tipo, reestructuración de personal contratado, suspensión de pago de viáticos a funcionarios y empleados, suspensión de aumento de salarios y prioridad en compras de suministros para salud, alimentos y obras públicas.
Seguramente Molina enfrentará situaciones complejas, como movilización de agentes municipales, protesta de proveedores, y hasta algún que otro “apriete" de medios. Todo es posible, pero al menos no se ha quedado paralizado esperando que lleguen los Reyes Magos trayendo un plan “B" que permita administrar con eficacia y seriedad el presupuesto municipal.

Más Opiniones

Viernes, 10 de Febrero de 2012
Mar del Plata, Buenos Aires - Argentina

Opinión por José Luis Jacobo

Repugnante

Siempre le gustó la plata, siempre necesitó la plata. Podrá decirse, ¿y quién no? Gustavo Arnaldo Pulti ha corrido tras el dinero como cualquiera; la cuestión aquí es lo que hace para obtenerlo.
En su juventud, recién llegado de Dolores, se apoderaba de los cospeles de teléfonos públicos. Ya algo mayorcito, participó en la componenda del estacionamiento medido, aquella saga malhadada que marcó a fuego la administración de Mario Roberto Russak. De ambas salió indemne: en el caso de los cospeles, porque en un ingeniosa maniobra del hoy ministro de la Corte Julio Pettigiani lo pasó, de ladrón de cospeles, a apropiador de objetos romos que aún no eran parte de la colecta pública.

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